Terapia familiar

Terapia familiar

La terapia familiar está destinada a buscar soluciones para toda problemática que surja de la relación entre los miembros de la familia nuclear o extensa. Trabajamos desde un enfoque sistémico, por ello durante las sesiones a veces se trabajará con un miembro por separado y a veces con toda la familia junta.

La terapia familiar sirve para:

  • Reestablecer el equilibrio familiar cuando hay conflictos y tensiones

  • Hacer que la convivencia de la familia sea mejor propiciando la armonía y el respeto

  • Conseguir un equilibrio entre el sentido de pertenencia que es bueno que toda familia tenga y el respeto hacia la individualidad y las decisiones de los miembros

  • Solucionar conflictos, mejorando la comunicación a nivel familiar, de manera que cada miembro aprenda a expresarse con asertividad

  • Desarrollar la capacidad de llegar a acuerdos entre todos los miembros, de manera que existan límites claros y flexibles

Entre las principales temáticas que abordamos están:

  • Dificultades de convivencia y rivalidad entre miembros de la familia

  • Falta de límites o excesivos límites

  • Uno o varios miembros se sienten incomprendidos

  • La comunicación funciona a través de reproches, gritos o silencios

  • Hay problemas de conducta en niños y adolescentes

  • Hay problemas de la pareja con la familia extensa

  • Hay traumas familiares o acontecimientos graves como enfermedades, mudanzas o fallecimientos

  • Conflictos de padres hijos, entre hermanos o con la familia extensa

  • Cuando hay una separación o divorcio

  • Cuando la madre o el padre tienen una nueva pareja

  • En situaciones clave en la vida de cualquier familia: El nacimiento de los hijos, la adolescencia, cuando se independizan, cuando hay que cuidar a alguna persona mayor, la llegada de la jubilación, etc.

Preguntas frecuentes

La duración de una terapia es muy variable, muchos pacientes tienen mejoras significativas tras los tres/seis meses de terapia mientras que otros necesitan más tiempo. La duración dependerá de lo arraigado que esté el problema y de las estructuras de personalidad que tenga el paciente. Otros factores importantes son las resistencias y capacidad de cambio del paciente, su implicación en la terapia, el apoyo social y las circunstancias que esté viviendo a su alrededor.

Hay personas que tienen estructuras muy fuertes y aunque vengan con medicación, con cuadros depresivos e ideas suicidas salen del problema de forma sorprendente.

Sin embargo, hay otras personas que porque no están preparadas o simplemente su forma de avanzar es poco a poco pueden estar un año y de repente progresar como por arte de magia y conseguir no que necesitaban.

Cada proceso psicoterapéutico tiene una duración determinada y esta depende de cómo de profundo sea el problema, de la capacidad de cambio y del compromiso de la persona con respecto a la terapia entre otros factores. El acudir a las sesiones regularmente, así como el seguir las indicaciones del terapeuta y realizar los ejercicios entre sesiones es un buen indicador del éxito en terapia.

Una terapia consta de varias fases:

  • Primero, hay una fase de evaluación donde se recoge toda la información necesaria para hacer un mapa del problema que permita dar una explicación a la persona, establecer los objetivos terapéuticos y plantear un esquema de tratamiento.
  • En el tratamiento se trabaja con las emociones, los comportamientos y los pensamientos a fin de mejorar nuestro mundo interior y las relaciones con los demás.
  • Una vez conseguidos los objetivos, se le da el alta a la persona con posibilidad de realizar sesiones de refuerzo cuando sea necesario.