Terapia con adolescentes

Terapia con adolescentes

La adolescencia es un periodo crítico y crucial dentro del proceso de maduración de las personas que marca un antes y un después en la vida de las personas. El apoyo psicológico en esta etapa es fundamental para mejorar el bienestar del adolescente y de su familia, así como para prevenir futuros conflictos.

Es un periodo complejo, en el que la confusión y los estados de ánimo variables son constantes. También representa una época difícil para las familias, ya que a los padres les suele costar comprender a sus hijos. La búsqueda de independencia entra en conflicto con las normas que los padres imponen, y esto provoca desequilibrios y conflictos en la familia.

Entre los problemas más comunes en la adolescencia están:

  • Depresión, baja autoestima e inseguridad.

  • Ansiedad: Miedos, fobias, obsesiones

  • Problemas familiares: Falta de límites, desobediencia, faltas de respeto a las normas de convivencia

  • Problemas en relacionarse con los otros: Timidez, falta de habilidades sociales, problemas con los amigos o compañeros, problemas para integrarse con la familia

Preguntas frecuentes

La duración de una terapia es muy variable, muchos pacientes tienen mejoras significativas tras los tres/seis meses de terapia mientras que otros necesitan más tiempo. La duración dependerá de lo arraigado que esté el problema y de las estructuras de personalidad que tenga el paciente. Otros factores importantes son las resistencias y capacidad de cambio del paciente, su implicación en la terapia, el apoyo social y las circunstancias que esté viviendo a su alrededor.

Hay personas que tienen estructuras muy fuertes y aunque vengan con medicación, con cuadros depresivos e ideas suicidas salen del problema de forma sorprendente.

Sin embargo, hay otras personas que porque no están preparadas o simplemente su forma de avanzar es poco a poco pueden estar un año y de repente progresar como por arte de magia y conseguir no que necesitaban.

Cada proceso psicoterapéutico tiene una duración determinada y esta depende de cómo de profundo sea el problema, de la capacidad de cambio y del compromiso de la persona con respecto a la terapia entre otros factores. El acudir a las sesiones regularmente, así como el seguir las indicaciones del terapeuta y realizar los ejercicios entre sesiones es un buen indicador del éxito en terapia.

Una terapia consta de varias fases:

  • Primero, hay una fase de evaluación donde se recoge toda la información necesaria para hacer un mapa del problema que permita dar una explicación a la persona, establecer los objetivos terapéuticos y plantear un esquema de tratamiento.
  • En el tratamiento se trabaja con las emociones, los comportamientos y los pensamientos a fin de mejorar nuestro mundo interior y las relaciones con los demás.
  • Una vez conseguidos los objetivos, se le da el alta a la persona con posibilidad de realizar sesiones de refuerzo cuando sea necesario.